martes, 21 de febrero de 2017

DEJEMOS DE INCULCAR A LAS NUEVAS GENERACIONES QUE EL DEPORTE SOLO ES DINERO

Por Carlos F.Ramírez

Aprendí de mis padres y maestros, que la verdad y la honradez deben ser siempre la base de conducta en cualquier actividad humana, desde luego incluyendo la administración del deporte más popular del mundo: el fútbol.  Ese deporte que quien esto escribe y todos sus seguidores hemos soñado y practicado desde niños; y aprendimos a gozarlo y respetarlo a medida que crecimos. 

Pero ocurre, que al paso del tiempo, lo que era originalmente un ejercicio sano y diversión entretenido, fue creciendo en popularidad, que como ayudó mucho a su difusión, también se convirtió para muchos en  tentación de convertir el aspecto deportivo en un negocio, llenando los bolsillos con dinero, alejándose del objetivo original:  “mens sana in corpore sano”, etc., una diversión de multitudes, al alcance de niños y jóvenes;  etc.; y convertirlo rápidamente en  negocio de compra-venta exagerada de discutidos valores humanos, que normalmente solo dan ganancias financieras a quienes no lo practican…

¡Ojo, lector!  No estoy en contra del fútbol-negocio.  Pero como en todos los negocios, surgen tentaciones debido a ese intenso flujo de bienes materiales que generalmente surge y atrae, convirtiendo lo que era entretenimiento de multitudes, para convertirlo solamente en negocio.  Hoy, las ligas de fútbol en muchos países, solo están interesadas en ganar dinero.  Y se filtraron para “reeducar” a muchos que primero habían dirigido la Copa del Mundo por “romanticismo”, a convertirla en un Carnaval Económico, donde no hay romanticismo del fútbol por el deporte mismo, pero si muchas oportunidades para ganar dinero explotando voluntades.

Desde fines del siglo pasado hasta el presente, la Copa del Mundo se ha convertido (así como tristemente muchas ligas del mundo), más que competencia deportiva, en un mercado de negocios, donde el objetivo principal es ganar la mayor cantidad de dinero posible.  Y claro, este es un contagio tal que políticos, directivos de asociaciones y clubes, etc. (y hasta algunos jugadores) creen que el fútbol es solo un negocio y no un deporte.   Actitud contagiosa, como una enfermedad que se extiende no solo a niños y jóvenes, sino a muchos adultos, padres de frustrados profesionistas que traerán al hogar dinero, mucho dinero, jugando al fútbol.

Entiéndame lector, no estoy en contra del profesionalismo sino por estar acabando con el concepto de “deporte por el deporte mismo” o “mens sama in corpore sano” Estamos educando a las nuevas generaciones, para que crezcan pensando que solo se justifica la práctica del deporte si les sirve para ganar más dinero; y no solo para buscar mejoramiento físico y mental.  Tristemente estamos justificando el dicho que “la historia se repite”: es lo mismo que ocurrió cuando apareció el materialismo que acabó con los Juegos Olímpicos de la antigüedad y dio nacimiento a una etapa de guerras y retroceso.


Y es que todo ejemplo es contagioso; ese cambio negativo se siente ya no solo en FIFA y ligas profesionales; llega al deporte escolar, a canchas de deportistas “amateurs”, y fue la forma como FIFA manejó la copa del Mundo desde fines del siglo pasado hasta el presente.  El materialismo que crea solamente podredumbre en, no solo en el deporte, sino también en la sociedad. 


lunes, 13 de febrero de 2017

El ORIGEN DEL FUTBOL EN MEXICO NOS LLEVARÁ AL FORMATO ANTERIOR DEL CAMPEONATO DE LIGA

Por Carlos F.Ramírez

Curiosamente, el comentario anterior donde insistí que fue un error aceptar el sistema de “medias ligas” y que comenzó en el fútbol mexicano desde fines de 1996, me enfrentó con varios aficionados que me preguntaron por qué lo critico.  Les dije, si ese sistema fuera correcto, ya lo hubieran adoptado todas las ligas del mundo.

Por favor amable lector, no me llame terco o mal mexicano por criticar la forma como se juega la Liga en nuestro país; pero no dejo de pensar que si eso de los “medios campeonatos”, a decidir todo en una antideportiva liguilla fuera valioso, ya lo habrían adoptado todas las ligas del mundo.

El deporte sea profesional o de aficionados, debe basarse en igualdad de condiciones, de reglas, de escenarios, de controles; nunca creando situaciones que favorezcan solamente a parte de los competidores. Tal vez el lector no sabe la situación que llevó al fútbol mexicano a adoptar el antideportivo “torneo corto” y su “liguilla”.

Me van a permitir remontarme al inicio de la liga.  El fútbol lo trajeron a México como todos sabemos los ingleses que ayudaron al gobierno mexicano a iniciar su industrialización.  Los primeros partidos se jugaron en la Capital en 1895, en terrenos baldíos cerca de la Estación Colonia del Ferrocarril; en la Calzada de La Piedad; y en Pachuca, en el velódromo de la ciudad.
Técnicos mineros ingleses de la Compañía Real del Monte de Pachuca formaron el primer equipo de fútbol en 1900.  Trabajaban en las minas de Santa Gertrudis, La Blanca y Real del Monte.

También se jugó originalmente en Orizaba.  Allí fueron técnicos textiles británicos que en 1898 trabajaban en la fábrica “El Yute” de Santa Gertrudis, quienes lo jugaron en terrenos baldíos, pero pronto Mister Hatirtton, gerente de la empresa CIDOSA, donde trabajaban les ayudó a formar un equipo: el Orizaba Athletic Club en 1902.    

Pero fue en la Capital, donde estuvo el grupo mayor de súbditos ingleses que trabajaron en México en esa época; y claro, practicaban el deporte y en especial su “Football Association” que ellos crearon. 

En la Capital, se fundó el 20 de marzo de 1894 el Club Reforma Athletic Club, cuya sede había sido construida en terrenos donados por el gobierno capitalino, donde hoy está el Club Deportivo Chapultepec: Mariano Escobedo y Reforma.  Tenían campos de tenis, cricket, golf, polo, y una cancha de “football association” de 120x65 metros.

Además, casi al mismo tiempo de la fundación del “Reforma A.C.” nacieron el “British Club”; y en el entonces pueblo aledaño a la Capital (San Pedro de los Pinos), otro grupo fundó en 1894 el “México Cricket Club”, que en 1906 cambió de nombre por “San Pedro Golf Club”; un año más tarde, ambos se fusionaron y nació el “México Country Club”.

Pero no fue eso todo.  Los británicos siempre activos en el deporte, fundaron el
“Puebla Athletic Club” que estuvo activo entre 1904 y 1907.  Luego en la Capital del país, nació el Popo Park Co. Football Club, que patrocinó una empresa empacadora de alimentos ubicada en San Antonio Abad.  Allí estuvo su cancha por un tiempo.
El entusiasmo y seriedad de los británicos por el deporte, los llevó a iniciar el primer campeonato de fútbol asociación de México, que se jugó del 12 de octubre de 1902

a enero de 1903.  En comentario posterior en este mismo espacio, comentaremos la época histórica de las primeras ligas de “Football Association” que fue cuando nació el juego del fútbol en México.  Seguiremos con esta corta historia…

lunes, 30 de enero de 2017

FUTBOL MEXICANO: “PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO”

Por Carlos F.Ramírez

Parece que fue ayer, pero se han cumplido dos décadas desde que alguien que estaba interesado más en el dinero que en el fútbol (de cuyo nombre no quiero acordarme) convenció a la Federación Mexicana de Futbol (o más bien a quienes solo veían el fútbol como explotación de un negocio), a convertir la Liga en el absurdo torneo que es hoy,  olvidando que en todo el mundo (a excepción de Argentina), se sigue jugando a dos vueltas, cumpliendo con  el deportivo concepto de  jugar a visitas recíprocas todos contra todos, 50% como local y 50% como visitante; y el que ganara más puntos después de todos esos partidos era el campeón, y punto.

Estoy seguro que los buenos aficionados al fútbol rechazan el concepto de Campeón de “liguillas”, ya que con eso muchos se alejaron de ir al estadio donde ya no hay nada deportivo que gozar; al equipo que acabó en primer lugar con más puntos que nadie, eso no le sirve para ser campeón: tiene que ir a la antideportiva “liguilla” por el título.  Ese absurdo sistema ha servido para prolongar el contrato de uno que otro entrenador “vividor”, especialmente los que importan de otros países, en vez de “arriesgarse” contratando mexicanos. 

Por eso, algunos de los llamados “clubes” (que en vez de socios tienen “porras” financiadas para gritar los días de juego) distan mucho de ser organizaciones deportivas.  Son meramente negocios (además, la mayoría mal administrados); el resignado público mexicano no tiene más remedio que ver algunos juegos por la televisión, que para colmo no siempre son los más importantes.  sino los que eligen anunciantes, que solo los usan para enviar mensajes comerciales, más que para presenciar un evento deportivo.

 ¡Ojo! Yo no tengo nada en contra del comercio; pero si mucho sobre la forma exagerada como se aplica en el fútbol mexicano.  Ya de por sí el buen aficionado considera los “medio campeonatos” difíciles de aceptar; uno siente que el fútbol mexicano, era antes una justa competencia deportiva, todos contra todos dos veces, una de visita otra como local; así era la liga en México, y así se sigue jugando en la mayoría de las ligas del mundo.  (por alguna razón será); honestamente es difícil aceptar llamar campeonato de liga a los medio torneos de nuestro fútbol.    

No critico el legal derecho de comprar anuncios en un deporte profesional; pero sí considero absurdo el enfrentamiento creado en medios de difusión donde un narrador funciona obligado a exagerar y no criticar el juego del equipo cuyo propietario es quien paga la transmisión.  Hay quien dice que el estómago está antes que el corazón; pero, aunque algunos narradores intentan esconder ese propósito, es claro que evitan criticar al equipo cuyo dueño directa o indirectamente, les paga por sus servicios “profesionales” (?)
Anualmente, como miembros de quienes votamos en Pachuca para el Salón de la Fama, vienen a México un par de amigos míos, uno inglés el otro alemán y   entienden bien el español, y los he invitado más de una vez a presenciar un partido de liga mexicano, se doblan de risa cuando alguno de los narradores o exagera el gol del equipo cuyos dueños pagan por la narración; o critican al rival por cualquier jugada insignificante.

Conste que entiendo el dilema de esos narradores, que claramente titubean antes de criticar (o justificar) errores de jugadores del equipo que pertenece a la firma comercial que patrocina la transmisión (o peor todavía, que es propietaria del equipo que juega en su estadio).  Saben que, si no hablan bien del equipo o critican sus errores, de alguna forma tendrán problemas con quien paga por la transmisión.
Es cierto que algo similar ocurría en tiempos anteriores, pero con el crecimiento del valor comercial del fútbol, ahora es más notorio y a la vez, más absurdo.

Me pregunto si alguien está pensando en convencer a los dueños de equipos del valor de la verdad en el fútbol.  Pero me temo que en tanto que la liga mexicana se juegue para ganar el derecho de ir a una liguilla y no para ganar un título, - o sea mientras sean “liguillas” y no un torneo a visitas recíprocas como lo es en todo el mundo, seguirá activa la absurda comercialización.  Y es una lástima…

lunes, 16 de enero de 2017

LAS FALSAS PROMESAS DE CAMBIO EN LA FIFA

Por Carlos F.Ramírez

Pues nada, ha ocurrido lo que nosotros, quienes vivimos en la realidad del fútbol mundial, temíamos.  De nada sirvió la esperanza infundada de que el nuevo jerarca de FIFA, Gianni Infantino respetara lo que la Copa del Mundo era y que había perdido ante la absurda comercialización y beneficio de unos cuantos “vivos”: promover el fútbol en el mundo, a todos los niveles, pero respetar la seriedad de una Copa del Mundo donde compitan los que hubieran logrado ese nivel de calidad que solo llega con trabajo, inversiones y perseverancia.

Eso hubiera sido respetar los esfuerzos de federaciones de países que buscan siempre mejorar en seriedad y calidad del juego; lo cual era un acicate y reto para los países cuyo fútbol requiere mejorar. 

Pues bien, en vez de eso han aprobado una caricatura de “Copa del Mundo”, donde todos (malos, buenos, mediocres, nuevos y antiguos) podrán competir en la final de una copa del Mundo a partir de 2026.  Nadie sabe dónde quedó la promesa de FIFA de mejorar el Mundial, forzando a todos los países a mejorar sus ligas, desarrollar mejor a sus jugadores, etc., para poder competir honrosamente con los mejores del mundo, que sí hicieron ese esfuerzo a lo largo de casi un siglo.

Claro que están felices los países de ciertos continentes (Asia, África, como ejemplo) que, por diversas razones, nunca han hecho inversiones ni logrado elevar el nivel de su fútbol. 

Ah, pero “la nueva” FIFA (que sigue con lo mismo que la anterior) dice que ahora el Mundial será un torneo muy rico, que estiman aumentará en mil millones de dólares adicionales sus ingresos en publicidad y boletaje, solo en el primer campeonato que incluirá…48 selecciones de fútbol mundiales.

Quienes piensan con la cabeza, señalan que estamos ante un torneo de baja calidad, donde 75 de las federaciones afiliadas a FIFA podrán ganar un lugar en el Mundial cada cuatro años, y se beneficiarán por estadios llenos en las rondas de clasificación.
Habrá que ver lo que ocurre después de los Mundiales de Rusia y Qatar. Basta hacer unas cuantas matemáticas:

Desde Francia 1998 hasta Qatar 2022, el mundial consiste de 32 finalistas que juegan 80 partidos.  Uno se pregunta qué truco matemático harán, y si los países lo aceptarán, cuando a partir de 2026, serán 48 finalistas (nadie se ha atrevido a decir cómo se repartirán por Confederaciones); de allí 32 avanzarán a una ronda final, 16 regresarán a su casa.  Tampoco se atrevieron a sugerir calendario.
Será sin duda, un absurdo torneo:  juren ustedes que como no han decidido la programación, habrá discusiones y arrepentimientos por todas partes.

No cabe duda que manipulando números la nueva FIFA se beneficiará.  Hago la siguiente pregunta ya que nadie de FIFA, ni el presidente Infantino, ni el canadiense Montigliani de CONCACAF dieron una respuesta clara: ¿responderá la gente ante un torneo de tan dudoso atractivo y posiblemente cansado y caro para el público aficionado?    

Como no hay antecedentes, cualquiera puede hacer sus cálculos según sus propios deseos y suposiciones.  Así dicen que un torneo como el que planean organizar en Estados Unidos y Canadá, generaría casi 7 mil millones de dólares en ingresos;
Dicho por “expertos” de esas dos naciones que se beneficiarán de todas formas por ser sedes.

Pero nadie habla de la logística de esos nuevos torneos, las diferencias entre el fútbol y ligas de las naciones contendientes, la creación de lugares para acomodar a los participantes y sus seguidores, además los sitios de entrenamiento para 16 selecciones más de las normales, etc., etc. 

Y, sobre todo, ¿cuál será la reacción de las naciones que serán perjudicadas en el desarrollo de sus ligas y juegos de copas, etc., como en Europa y América?

Como dijo alguien, el proyecto está fundamentado que solo países ni siquiera ricos sino millonarios, podrán ser sede de los Mundiales del futuro; aunque antes los países ricos pueden ganar dinero a costa de los que no lo son…

Y usted lector, ¿qué opina?


Infantino: la FIFA por más negocio...

martes, 15 de noviembre de 2016

EL TITULO MEXICANO EN LOS JUEGOS CENTROAMERICANOS DE 1938

Por Carlos F.Ramírez

Conocí personalmente a Don Rafael Garza Gutiérrez “Récord” en 1946 cuando estaba en el Tec de Monterrey.  Era entonces entrenador de “su América”, donde se había refugiado después de haber sido DT nacional y llevado a México a título del duro Campeonato de Fútbol de los “Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe” de 1938, celebrados en Panamá.

Cuando platiqué sobre ese triunfo con mi recordado ídolo y amigo Horacio Casarín, tuvo comentarios emocionales sobre la personalidad de Don Rafael Garza Gutiérrez.

“Era un caballero y al mismo tiempo estricto del orden y la camaradería”, me dijo
Horacio una tarde en mi casa.  “Yo era muy joven entonces, y recuerdo las ideas de estrategia que tenía “Récord” sobre como jugar en el ataque.  Es que yo fui defensa, decía, y tuve que aprender como detener a los atacantes rivales.”

En un ambiente poco favorable de clima y ambiente (en esa época México era considerado el mejor equipo de Centro América), y enfrentando a su eterno rival que era Costa Rica, tuvieron que aprovechar el más mínimo error de los rivales.

            Otra razón fue el incómodo viaje a Panamá, en un barco poco confortable y pequeño, y haber llegado pocas horas antes del primer partido que fue un jueves de febrero y jugado entre 10 y 12 del día.  “Olviden lo que grite el público y lo que intenten los rivales para hacerles perder el control mental” (me dijo Horacio que les advirtió “Récord” y los comentarios que siguen se los debo a Casarín mi recordado amigo).

Era un torneo de seis equipos: Costa Rica, Colombia, Venezuela, Panamá,
El Salvador y México.

            “Estábamos realmente cansados por el viaje, y el alojamiento incómodo; en el primer partido contra Colombia, nos hicieron un gol a los tres minutos.  Nos tomó media hora y en una gran jugada de López Herranz (sí, el mismo que tiempo después fuera excelente entrenador) el “Tití” García Cortina me gritó que me hiciera a un lado y encarrerado lanzó un balazo a un rincón, pero el excelente arquero colombiano Escorcia, lo rechazó de un puñetazo; pero el “Charrito” Arguelles hizo una gran jugada: recogió el rechace, dribló a un defensa y metió el gol del empate.” 

Así acabó el primer tiempo, 1-1.

Más calmados en la segunda parte, después de media hora, el equipo mexicano empezó a encontrarse.  A la media hora Horacio Casarín tiró a gol, era gol, pero un defensa la detuvo con las manos.  El tiro de castigo lo pateó el “Pirata” Fuente.  Y cinco minutos después, un tiro excelente del “Charrito” Arguelles dejó el 3-1 final.

No fue un torneo fácil.  Todos los rivales sabían que México era el equipo a detener, así que en el segundo partido que fue contra Venezuela cuatro días después, Manolo Alonso anotó un gol tempranero (antes de los cinco minutos) y el equipo tuvo que aguantar al rival el resto del tiempo para conservar esa mínima victoria de 1-0.  Casarín no alineó en ese partido.

Hubo descanso de cuatro días, la aclimatación era ya completa y lo demostraron un viernes (18 de febrero de 1938) goleando 6-0 a El Salvador.  El
 “Tití” García Cortina y Casarín anotaron dos goles cada uno; y “Pirata” Fuente y “Charro” Arguelles anotaron los otros dos.   Pero había un rival difícil: Costa Rica había jugado de maravilla, ganando 7-0 a el Salvador, 11-0 a Panamá,
3-1 a Colombia y 3-0 a Venezuela.

 Así llegó el 22 de febrero: Costa Rica-México.

Se jugó en el Estadio Nacional de Panamá, lleno hasta el tope con 20,000
espectadores.  Un árbitro uruguayo Mirabal había sancionado un partido anterior a México y había tenido una actuación incómoda para el equipo mexicano.
El comienzo del partido fue difícil ya que el rival era un excelente equipo, donde entre otros alineaban el defensa Enrique Lizano, los medios “Bush:” Muñoz y Santiago Bonilla; y los delanteros Jorge Quezada y José Antonio Huitt. (1)

            A los dos minutos, México ganaba 1-0, por un extraordinario gol de Horacio Casarín quien remató un excelente pase de López Herranz, el arquero “Tico” Mario Jones lo detuvo, pero no pudo retener la pelota y Casarín la envió al fondo de la red.  

            Pero cuatro minutos después, en una gran jugada entre los dos punteros “Ticos”, Quezada y Huitt abrieron el juego y permitieron que Alejandro Morera (2)
eje del ataque rematara ante la indecisión del portero mexicano, Raúl Estrada.

            Sin embargo, con más orden y tranquilidad, el equipo mexicano anotó al cuarto de hora del segundo tiempo el que sería el gol del triunfo.  Fue una jugada veloz del “Tití” García Cortina que viendo a Casarín desmarcado le envió un pase adelantado.  Casarín remató a la media vuelta y coló la pelota por el ángulo del arco defendido por el buen arquero Jones.  Ese fue el 2-1 definitivo y le dio a México la victoria y el título Centro Americano del torneo.

Esa victoria lograda por la entrega de grandes jugadores poco conocidos por el aficionado de ahora, demostró la madurez del fútbol mexicano.  Y no hay que olvidar el cerebro del entrenador “Record” Garza Gutiérrez, excelente valor americanista que no debe nunca olvidarse.

            Seguiremos hablando de México y lo que América aportó a su fútbol.

(1) Rodolfo Muñoz “Bush, Santiago Bonilla, Jorge Quezada y Antonio Huitt,
emigraron al fútbol mexicano y tuvieron desempeño admirable en la Primera
División durante muchos años, en el RC España, Marte y Atlante.

(2) Alejandro Morera fue figura importante en el fútbol español.

Horacio Casarín


viernes, 4 de noviembre de 2016

A PROPÓSITO DEL CENTENARIO DEL AMÉRICA

Por Carlos F.Ramírez

Hace algún tiempo que no tenía el gusto de escribir unas líneas a nuestros amables lectores.  Ha sido un verano muy complicado con actividades no solo deportivas, así que esto explica mi ausencia de este Blog.

Hay un enorme entusiasmo (me imagino) por eso de que el Club América celebra su Centenario.  No quisiera enfriar el entusiasmo de sus modernos seguidores, pero si vale la pena ir a la historia para aclarar algunas cosas que, repito, no quitan el honor de ser un equipo con larga historia en el futbol mexicano.

Fue en el Campeonato 1917-18 cuando fue aceptado en la “Liga Mayor” (lo que hoy llamamos Primera División) un equipo del colegio Marista de la ciudad de México.  Quienes nos educamos con los Maristas, sabemos de la importancia que le daban al deporte esa orden religiosa tan especial.

Pienso que al lector le interesará saber los nombres de quienes por primera vez vistieron el uniforme crema-azul que jugó en el Campeonato 1917-18:
Ignacio De la Garza era el portero; Rafael Garza Gutiérrez “Récord” y Pedro Legarreta eran los defensas; la media la formaban Abel Flores Reyes, Germán Núñez Cortina, Luis Fabre, Carlos Garcés, el “Fofo” García Besné.  En el curso de los siguientes dos campeonatos, se agregaron otros estudiantes y ex-estudiantes como Juan Andrade, Carlos Burckle, Enrique Esquivel (a quien apodaban “La Matona”, me imagino el por qué); Rafael Rosales, Adeodato López, Pablo Cummings, Abel Flores Reyes…y también con el tiempo, fue su entrenador “Récord”, quien hizo carrera deportiva con el América.  Su inclinación por el fútbol lo llevaría dirigir a la Selección Nacional, lo cual ocurrió hasta el Mundial de 1934, cuando México había clasificado eliminando a Cuba.

Pero “Il Duce” Mussolini (dictador de Italia por encima del Rey Victor Manuel) quiso quedar bien por rezones políticas con Estados Unidos, ordenó a una “mansa” FIFA, que México debía eliminarse contra Estados Unidos (que no había tenido rival en las eliminatorias).  No solo eso, sino que decidió que fuera en un solo partido entre ambos, en Roma, ¡tres días antes que se iniciara el Mundial!, -  donde Italia abría el torneo, precisamente jugando contra el ganador de ese partido decisivo del grupo Norte América…

Increíblemente la “Liga Mayor Mexicana” aceptó.  Pagaron su error ya que jugaron el juego político de “Il Duce”, pues quería (por conveniencia política) quedar bien con los dos países. Asombra la mansedumbre de las autoridades
del fútbol mexicano de entonces, que aceptaron tal aberración.

El lector ya sabe que Mexico diezmado por expulsión injusta del defensa Azpiri al principio del segundo tiempo, perdió el juego 4-2. Y seguramente “Il Duce” quedó satisfecho ya que a los tres días en la misma Roma, ¡abrió el torneo goleando al cansado equipo de Estados Unidos por 7-1!
Pero volvamos al excelente jugador y mejor ser humano que fue Don Rafael, quien.  solo por amor al deporte, siguió de entrenador.  Regresó a la Selección Mexicana en septiembre de 1937, dirigiendo en tres partidos “amistosos” contra Estados Unidos, “serie internacional”. costumbre amistosa que con el paso del tiempo se fue perdiendo.   Jugaron tres partidos, en tres domingos consecutivos, como sigue:

En el “Parque Asturias” de la Calzada del Chabacano de la Colonia Vista Alegre, ante 18,000 espectadores un 12 de septiembre de 1937 ganaron 7-2;  una semana más tarde, el segundo jugado en el cómodo “Parque Necaxa” de la Colonia Narvarte, ante 15,000 espectadores, donde gozaron  una nueva goliza de los visitantes,  7-3; y el tercero en el “Parque España” (esquina de las Calzadas “La Verónica” y “La Teja”), donde suponemos que por estar mejor aclimatados, los estadounidenses solo perdieron por 5-1. 

Romántica época en que tanto “Récord”, DT del equipo nacional como los jugadores capitalinos tomaban muy en serio el fútbol, por el fútbol mismo….

En el próximo comentario terminaré contándoles sobre el América y ese jugador y entrenador mexicano salido del América; desde luego de un América muy distinto al de estos días.

"Récord" Gutiérrez

miércoles, 7 de septiembre de 2016

¿ESTAREMOS REALMENTE EN LA ANTESALA DE LA
AURORA DE UN FÚTBOL NUEVO, LIMPIO Y DEMOCRÁTICO?

Por Carlos F.Ramírez

Visto todo a la distancia, criterio y juicio se tergiversan o mezclan.  Algo así me acontece al escribir sobre la situación actual del futbol mundial, en mucho por la forma deshonesta  como FIFA fue manejada durante más de medio siglo…

Así es.  Desde 1960 fui testigo del “Sistema de Golpes Maestros” de Joao Havelange, cuando (por no estar en el negocio) “asesinó” el IV Campeonato Panamericano a celebrarse en Brasil.   Era un evento que honestos y soñadores directivos sudamericanos y mexicanos habían planeado desde 1930;  y lo habían hecho realidad en 1952 en Santiago de Chile.  La ironía es, que el fin de lo que era un torneo excelente, (y pese a que Brasil había ganado dos de los tres celebrados)
hubiera un puntillazo precisamente de un brasileño.

Para entonces el belga-brasileiro Sr. Havelange (q.e.p.d.) tenía planeadas las manipulaciones para llegar a comandar el fútbol mundial.  Parte de su estrategia fue cancelar el IV Campeonato Panamericano de Brasil. Sus metas eran más elevadas.   Tenía el ansia de poder típica del que aspira a una dictadura.

Quienes pretenden dominar una actividad prometedora en riquezas materiales, son casi  siempre egoístas y materialistas;  el orgullo y el bienestar son secundarios.  Por  eso,  el dictador inteligente, sabe cómo maniobrar a los “débiles” y hacer sonar la Campanita que derrota o atrae a los “bien intencionados”. Como dijo alguien, “de buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno”.

Uno de esos “bien intencionados” era el británico  Sir Stanley Rous,  el inglés que fue Presidente de FIFA después de la II Guerra, y con calma y honestidad, planeó el crecimiento de FIFA en la postguerra.  Enfrentó retos que encontró; puso bases y metas claras que hicieron crecer a FIFA en la postguerra. Lo que había sido un sueño de Jules Rimet, el francés soñador, se convirtió en una realidad deportiva, que podía compararse favorablemente con otros eventos similares del mundo.  

En el Mundial de México en 1970, yo le escuché su plan para retirarse del fútbol después del Mundial de 1978, porque Sir Stanley calculaba que para entonces FIFA tendría  bases financieras sanas, reglas y controles para un crecimiento gradual del fútbol mundial.  Yo le oí decir, “solo necesito cuatro años más después de 1974 para retirarme y dejar la estructura sólida que permitirá mayor crecimiento a FIFA”.

Pero me supongo que nunca anticipó que en las elecciones de 1974, se le atravesarían intereses muy distintos de los que él y su gabinete tenían en mente.
Por otra parte, no hay duda que gradualmente, desde fines del Siglo XX la línea divisoria entre lo ético y lo no ético es tan delgada, que en el mundo de los negocios cuesta trabajo identificar quien la viola, y lo sutil de la manipulación que lo permite.

Reconozco que nunca pude averiguar con certeza la realidad de cómo ascendió al trono de FIFA Don Jean Marie Faustin Godefrod Havelange (q.e.p.d.).  Solo sé que fue campeón olímpico de Sable; gente de Brasil me comentó que su vida privada fue siempre un misterio.  Quien planeó su ascenso al trono de FIFA, el alemán Horst Dassler,  murió en 1987, sin nunca haber explicado la técnica usada.  Dassler, alemán nacido en Herzogenauch (un pueblito a 30 kilómetros de Nuremberg) era uno de dos hermanos, Adolfo creativo inventor y Rodolfo excelente comerciante.

Todos llamaban a Adolfo “Adi”; fue el primero que fabricó zapatos de atletismo en 1925, los rediseñó en 1929 adornándolos con tres tiras transversales, de allí el nombre de los productos de  la empresa mundialmente conocida, ADI-DAS.  (Inclusive el gran corredor Jesse Owens, usó esos zapatos en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 cuando ganó 4 medallas  y se convirtió en el atleta más veloz del mundo).
  
Adolfo fue quien bautizó su exitosa factoría con el nombre de ADIDAS; y su hermano Rudolph, fundó la fábrica “Puma”.  Cada quien instaló su fábrica a cada lado de la ribera del Río Aurach que dividió al pueblo, física y comercialmente.

Adolfo era el creativo y tenía constantemente ideas, por lo que eventualmente superó a su hermano en el negocio de equipo deportivo.  Popularizó el emblema de las “tres tiras” en el calzado y en la postguerra, tuvo su primer gran éxito mundial al coincidir la inesperada victoria del equipo de Alemania Occidental en la Copa del Mundo Suiza 1954, cuando los jugadores usaron botas de Adidas.  Dos años más tarde, envió a su hijo Horst a la Olimpiada, quien llevó el calzado de las tres tiras, ofreciéndolo a cuanto atleta pudo convencer.

La campaña intensa continuó en los tres eventos siguientes, Copa del Mundo 1958, Juegos Olímpicos 1960 y Copa del Mundo 1962.  Y él mismo declaró que el gran impulso a su marca de calzado deportivo fue el triunfo inesperado de Alemania Occidental en Suiza 1954, con todos los jugadores usando el calzado “Tres Tiras”.

Dicen que en los negocios “todo se vale”; no coincido con el concepto, pero después del éxito de 1954, los Dassler llegaron a “comprar” no solo a  clientes, sino a autoridades  de ciertas naciones para que no autorizara la importación del  calzado “Puma”.  Eventualmente esto hizo que el Hermano Horst vendiera su fábrica de Alemania, y creó una nueva fábrica “Puma” en Francia. 

Así, el crecimiento del calzado de las tres tiras se facilitó.  Nuevas marcas en el Mercado fueron Pony, Arena y Le Coq Sportif. Con sus ideas geniales, que incluían dar regalos y ciertas maniobras no siempre lícitas, logró avances comerciales, por ejemplo en el Mundial de Inglaterra 1966, tres cuartas partes de los equipos usaron solo zapatos de “las tres tiras”. 

Su ambición lo llevó a lograr que FIFA le diera exclusividad para el uso de su calzado; pero cuando Stanley Rous tomó el timón de la organización, no estuvo de acuerdo con la pretensión de Dassler de monopolizar el uso de su calzado en los eventos de FIFA.

Olvidándose del apoyo que había recibido originalmente por parte de Rous y conociendo los intentos de Joao Havelange de llegar a la presidencia de FIFA, se acercó al brasileño.  Y es que enseguida se dio cuenta que el nuevo candidato a Presidente estaba más interesado en el fútbol como negocio en contraste con su antecesor Rous.  Así pues los dos se entendieron enseguida. 
   
 Dos seres ambiciosos; uno heredaba una organización deportiva que pronto sería la más importante del mundo; uno puede decir que para Don Joao era la oportunidad de cumplir con promesas hechas a los países del Tercer Mundo que habían votado por él, ayudando a derrotar al bien intencionado británico.

            Recuerdo esa elección como si fuera ayer.  El rumor en Alemania se confirmó: entre otros votos, Don Joao había “adquirido” (?) los de África, llevando  allí, antes del Mundial a la selección de Brasil que jugó gratis unos partidos; y advirtió a los directivos africanos, que no olvidaran que los ingleses serían siempre enemigos de los africanos.  Si así fue, es lógico que era una manera poco decente de obtener votos.  El hecho es que le  funcionó bien para ganar  votos en Alemania, aunque no le sirvió de mucho después (Basta revisar la presencia del fútbol africano en los siguientes Mundiales: para el Mundial de 1970 en México, se habían inscrito 16 naciones africanas; y en el último Mundial de Stanley Rous (Alemania, 1974), fueron  24; en 1978, Argentina (con Monsieur Havelange ya Presidente de FIFA), se inscribieron 26 naciones y sin jugar se retiraron 7, alegando sin aclarar,  “incumplimiento de promesas”; solo calificó UN país Africano. Como dice un refrán: Prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila…”

Cabe decir que firme al frente Don Joao,  África tuvo…un solo lugar de los 16 del Mundial  1974 de Argentina.  Y en  España (1986) habiendo aumentado a  24  los lugares disponibles (un incremento del 50% como ya estaba planeado desde los tiempos de Rous) solo concedieron un lugar para  los 26 inscritos de África…

Es decir, como mencioné anteriormente, prometer no empobrece…realmente poco fue el premio para compensar  votos africanos que llevaron a Don Joao a ser el  “Capo”  de FIFA.     

He asistido a 16 mundiales, pero dejé de registrarme como periodista desde 2002. Me  desilusionó la forma como habían convertido el Mundial en instrumento de enriquecimiento no siempre ético de un puñado de gente. Por ejemplo, cuando eligieron quien reemplazara a Don Joao que renunció, aparentemente por  problemas que trajo el fallecimiento del propietario principal de Adidas;  pero él  ya  tenía listo a su  agradecido subordinado para tomar las llaves del Reino…

Hasta hoy me asombra la forma tan inesperada y con limpia maniobra que llevó a   Don Joseph Blatter a la Presidencia de FIFA. Menos me asombraron los dos fracasos  económicos que tuvo en los primeros dos mundiales que organizó: 2002 y 2006. 

Debe haber habido un período de reeducación por parte de Don Joao a su alumno preferido Don Joseph, ya que el brasileño era experto en monopolizar negocios.  Haya sido lo que haya sido, es evidente que los últimos dos mundiales han sido minas de oro, que han permitido calmar a quienes estaban nerviosos por el trastabilleo económico surgido de la seriedad como los organizadores manejaron los de SudCorea/Japón y el de Alemania.

A  mí y a cientos de miles de fanáticos lo que nos ha importado que el fútbol – gran negocio mundial – regrese en el aspecto deportivo y organizacional al nivel que merecen los millones de aficionados del mundo:  claridad, honestidad, objetivos claros, - quien como yo ha estado varias veces en las oficinas de FIFA en Suiza, me estremeció el derroche y  misterio que se sentía en esos muros gruesos; con  personas que allí laboraban que parecían dudosos “robots” al responder a las preguntas curiosas de los desconocidos, quien quiera que fuera.

Y sobre todo la falta de apertura y camaradería.  Y es que, claro,  yo soy uno de los cientos de miles que creemos que el deporte sea o no negocio, debe ser  universal y democrático, claro y abierto en su organización.  Son los cientos de millones de personas que asisten a los estadios se lo merecen;  ellos son los que hacen posible el negocio.

Por eso los cambios que deben generarse con la pérdida de quienes manipularon FIFA deben enfocarse en educar a  una nueva generación de niños y jóvenes que NO deben crecer con el concepto que el fútbol-negocio debe ser misterioso, y menos exhibicionista, destructivo, oportunista; y de ninguna forma 100% gobernado por el dinero. 

Recuerdo que cuando en 1974 ganó las elecciones de FIFA por primera vez Don Joao Havelange  le comenté a Carlos Laviada (ex gran futbolista y entonces al frente de Femexfut): “presiento que el fútbol va a entrar a un camino difícil y peligroso”.  Lo dije porque en una reunión después de las elecciones,  algunos periodistas europeos y brasileños señalaron  la capacidad de maniobra sospechosa, “suave”  y sin consideraciones, que según ellos  poseía el nuevo presidente de FIFA. 

“Es audaz e inteligente, pero al mismo tiempo aunque nunca ha jugado ni gustado del fútbol, sabe maniobrar para detenerte y destruirte sin pestañear”, me dijo uno de una publicación llamada “A Bola”.  Y un alemán agregó: “Es de la nueva familia de dictadores”…
Hoy, medio siglo más tarde, al fallecimiento del Sr. Havelange uno tiene que recordar que esos temores y pronósticos fueron realidad que acabaron con la carrera del protegido de Don Joao.  Es una nueva etapa para una generación que había pensado que el Fútbol era una actividad limpia, productiva y honesta. 

Durante décadas todo se ocultó detrás de inútiles “Confederaciones”; se otorgaron sedes mundialistas usando medios dudosos;  se sobornó a dirigentes sin conciencia; y sobre todo era un misterio como se dirigía FIFA.  A lo largo del tiempo, aparecieron y desaparecieron directivos, miembros, socios y patrocinadores sin escrúpulos, que se demostró que compraban favores.

Una institución sea cual sea debe ser abierta y clara, y sus miembros y directivos deben ser honestos.  Debe desaparecer la habilidad maquiavélica, que abusa del  “instinto de conservación”; eso ha protegido siempre a pillos que se apropian de un negocio.  Ojalá que el futuro se vea claro y bien iluminado, que se retorne a la limpieza, la honestidad y a limpiar la casa.  Sospecho que entre los últimos deseos del Sr. Havelange antes de fallecer debe haber estado el mismo deseo y esperanza.


Hay que lograrlo.  Aunque tome tiempo….


Blatter y Havelange, en sus buenos tiempos