lunes, 29 de septiembre de 2014

LOS PUMAS DE LA UNAM: EJEMPLO ORIGINAL DEL JUEGO DE FUTBOL
(Primera de Dos Partes)

Por Carlos F.Ramírez



En la segunda división compitió por algún tiempo un equipo de la Universidad Autónoma de México.  En realidad esta Segunda División se jugó por corto tiempo entre 1935 y 1938.  Luego se crearon diversas ligas que fueron absorbiendo el concepto, aun cuando se intentó en esos años que el ganador subiera a la Primera División o Liga Mayor como se le llamaba.

Esa situación fue provocada en los primeros años de la liga, La UNAM (Universidad Autónoma de México) tuvo equipo en esas ligas inferiores durante varios años.  Sin embargo mucho tiempo se especuló y hasta se solicitó que hubiera un equipo en la Liga de Primera División representando a la UNAM sin duda el centro de estudios superiores más importante del País.

Cuando el equipo Barcelona vino a México en el verano de 1937, había tal interés en el fútbol en la Capital, que el mismo Rector de la UNAM, Lic. Luis Chico Guerne se presentó en la junta reglamentaria de la Primera División, acompañado del Jefe del Departamento de Acción Cívica, a solicitar el ingreso de un equipo de la UNAM en la Liga Mayor (así se llamaba entonces a lo que hoy es Primera División).

El acta que leí y copié dice “…después de haber escuchado razonamientos en pro de esa solicitud se decide nombrar un comité de la Liga Mayor que estudiará el caso y rendirá un dictamen en un plazo de dos semanas a partir de esta fecha 21 de junio de 1937”.

Como casi siempre se han manejado estos asuntos al nivel de nuestra “Liga” (hoy vestida con el apantallador nombre de “Federación”), los intereses creados conspiraron en contra de lo que sería una competencia seria y juvenil; se aplicó el eterno sistema burocrático de “cansar al que espera respuesta”, nunca decidieron nada públicamente.  Es más, cuando la Selección Vasca, el excelente grupo de vascos que decidió quedarse en México en 1938, quienes eran antifranquistas en México estaban listos para convertir a la Selección Vasca en “UNAM”.  Pero una vez más decisiones absurdas lo impidieron; eso sí admitieron a los jugadores vascos con el nombre de “Euzkadi”, equipo que financió la colonia vasca (incluyendo muchos catalanes) y hubiera sido el primer UNAM; pero lamentablemente el fútbol argentino aprovechó la coyuntura, y Vélez Sársfield, River Plate y San Lorenzo, se llevaron a varios de los jugadores base del “Euzkadi” – Lángara, Cilaurren, Aedo, Blasco, etc.-.  Allí terminó el proyecto UNAM y comenzó a popularizarse el fútbol Americano en el centro de estudios.  ¡Ah, la política y los intereses creados!

Pero a la larga las cosas se enderezan.  Así que al crearse la Segunda División, el
2 de septiembre de 1947, la “Liga Mayor” – como se conocía entonces a la Liga –aprobó el trabajo de Ernesto Casillas, Arnulfo Gaytán y el Lic. José Jaime Morales, los responsables de haber supervisado la documentación que hizo nacer a la división de ascenso.  Llovieron las solicitudes de nuevas plazas ansiosas de entrar al futbol de competencia; finalmente las poblaciones que fundaron la primera Liga de Segunda División de Ascenso, fueron, Irapuato, Morelia, Pachuca, Querétaro, Toluca, Zamora y Zacatepec.



El primer campeonato se jugó entre 18 de febrero y 27 de mayo de 1951, siendo el primer campeón el equipo de los cañeros de Zacatepec.  Por su parte, de acuerdo con los estatutos, el colero de la Primera División, San Sebastián de León, descendió a la Segunda División.

A fines de 1954 con jugadores auténticamente amateurs, autorizaron ingresar a la Segunda División de Ascenso, el equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México. (UNAM).  Allí se hicieron jugadores que habían destacado en el fútbol amateur, como Manuel Echávarri, Carlos Fernández, Roberto Juárez, Alfredo Lama y Raúl Sámano.  Lamentablemente solo estuvieron un año; hubo que esperar dos años más para que en 1957 UNAM regresara a la Segunda División, ahora sí con una planeación a futuro encabezada por el C.P. Javier Ortiz Tirado, quien era Tesorero del Patronato de la UNAM y logró el apoyo del plantel, con la exigencia que los jugadores deberían ser estudiantes del plantel universitario. 

Los nombres de ese equipo serán reconocidos por el aficionado: Jorge Diez, Ledesma, Héctor Ortiz, Alfredo Echávarri, Homero Villar, etc.  Precisamente Héctor Ortiz muy conocido en el fútbol profesional como árbitro, fue responsable de la dirección técnica de ese primer equipo..  Fue la misma época en que se había construido el Estadio Universitario, donde jugaba la América capitalina.  Poco se ha rendido homenaje al trabajo de Héctor Ortiz, en gran parte responsable del crecimiento y la seriedad de los Pumas UNAM.

Al retiro de Ortiz, se nombró a Octavio Vial, ex-jugador del América y ex-DT de la selección nacional en el Mundial de Brasil 1950.   Ya anteriormente, los Pumas UNAM se habían reforzado con jugadores de otras instituciones y clubes, como Jones, Cuenca, Humberto Mejía entre otros; pero fue Vial el responsable de      llevar al equipo a la Primera División.  Para entonces había ya 20 equipos en la Segunda División (hoy justamente llamada “división de ascenso”) pero en el torneo 1960-61 el Nacional de Guadalajara ganó el ascenso; y fue hasta el de 1961-62, cuando el trabajo de Vial dio resultados, y con un brillante desempeño
(18 JG, 9 JE y 3 JP), los “Pumas” de UNAM ascendieron a Primera División, donde han estado desde entonces.

El cuadro titular lo formaron: José Luis Ledesma, Homero Villar, Alejandro Mollinedo;  Antonio Sámano, Rubén Muñoz;  Carlos Gutiérrez, Raúl Chanes, Tito Zenteno; José Antonio Rodríguez “Espátula”, José Luis González,, Raúl  Vázquez “Rulo”, Guillermo Vázquez, Jorge Gaytán;  “Poli” Pérez, Alfredo Echávarri, Lorenzo García, Carlos Calderón de la Barca, Manuel Fernández, Raúl Vázquez, Fernando Cuenca “Gato”, Alfonso Marín, Carlos Garza, Marcos A. Roldán, Jorge Palacios,  Jorge Diez, Humberto Mancilla y Aarón Padilla “Ganso”


Primer Equipo de la UNAM


LAS ERA CESARINI Y SU
INFLUENCIA POSITIVA

Los directivos de los “Pumas” comprendieron bien el deseo de Octavio Vial de dejar la dirección del equipo.  Primeramente pusieron al frente del equipo al veterano jugador brasileño, Carlito Peters que jugaba como defensa; los directivos pensaron correctamente que había que entrar a la etapa de estructurar al equipo con miras a un futuro de triunfos, para lo cual era preciso modernizar su sistema de juego.  Eligieron acertadamente al veterano pero sabio DT argentino, Renato Cesarini.

Cesarini había hecho una carrera brillante como jugador en Italia, y al retirarse regresó a Argentina, y fue el creador de un peculiar estilo de juego con el “River Plate”, estilo que dominó la liga argentina en la etapa de los cuarenta.  Yo tuve la oportunidad de comer con él (almuerzos) casi cada mes durante más de un año; en restaurantes cercanos al Hotel L’Escargot de la Capital, donde se alojó.

Recuerdo que repetía que el DT es un maestro y enseña, pero no puede enseñarle mucho a un discípulo que no tenga “arte” para jugar el fútbol.  Varias veces me dijo que el reto del equipo Universidad de México le encantaba, porque casi todos los jugadores eran alumnos universitarios, educados, capacitados para escuchar y cumplir con ideas de como jugar mejor.  “Gentes pensantes” les llamaba. Y recuerdo que entre los que incluyó al frente de esa “categoría”. Incluyó a los mexicanos Mejía Barón, José Luis González, al “Espátula” Rodríguez, Memo Vázquez, Luis Regueiro y Aarón Padilla.   Y un año después, agregó a Enrique Borja, Ricardo Zárate y Alejandro Mollinedo.

Renato Cesarini


Una vez me dijo, “este trabajo es como la viticultura; uno pone sus conocimientos, su ciencia, su experiencia; pero de nada sirve si no hay lluvia ni buen clima, ni adecuada selección de uvas…el buen vino viene de las uvas más pequeñas”
Según él todo era tener paciencia para que el joven se desarrolle.  “Aquí les dije que yo no vine a hacer campeones, sino a sembrar y enseñar como cultivar, para que en el desarrollo normal, los jugadores sean los que ganen los partidos.  Y esto no garantiza que van a ganar siempre…”

Filosofaba en voz alta y decía “Yo no vine a ganar campeonatos, sino a elegir jóvenes (no niños) que quieran aprender o tengan, fuerza, estilo de juego y espíritu de lucha (no de pelea).  Para mí la fuerza y la lucha son fundamentales, porque esas no se enseñan, sino que las tiene o no el joven.  Si no las tiene de nada sirve enseñarles estilos para jugar.  Por eso no hay Milagros, los grandes equipos son producto de la paciencia, dándole tiempo a los jóvenes a madurar y no precipitarlos.
Aquí les dije que me encantó la idea de trabajar con el equipo de una Universidad, porque puede tenerse paciencia para que los futuros jugadores se vayan desarrollando sin descuidar sus estudios.

Creía en la mística: fuerza espiritual (como la que tuvo el Guadalajara al ganar todos esos títulos).  Esto se quedó sin duda en la formación de los jugadores del Cruz Azul durante los setenta;   los Pumas la mostraron sobre la cancha también gradualmente después que Cesarini dejó la semilla.  La recogió entre otros, Angel Papadópulos y sirvió para atraer al estadio de la CU a muchos que creo entendían bien el valor de luchar por el triunfo, de entrega a los colores del equipo, y entendían que el título de liga puede ser un logro aislado, que nunca debe alejar a los jugadores de esa mística de luchar por el triunfo y por la limpieza de sus colores.

Pienso que a partir de los setentas, el fútbol mexicano comenzó gradualmente a dejar que el materialismo se impusiera a la mística.  Tal vez consecuencia del Mundial de 1970, donde el ambiente del fútbol comercializado de los mundiales, han creado el concepto de que el fútbol es una fuente de ingreso económico más que un deporte de la juventud.  En los Pumas quedaron varios discípulos más o menos practicantes de la vieja mística “Puma” de Cesarini: Mejía Barón, “Pareja” López, Sanabria, Bermúdez, Vázquez Ayala, Manzo, Cuéllar…pero comenzó a sentirse que ganaban adeptos esos  elementos que hacen del  futbol más que juego,  una lucha; donde  siendo actividad social también entra el azar; y  esto lo ha ido acercando cada vez más a una lucha de poder físico más que  espiritual..

De cómo esto ha ido infiltrándose en el fútbol de los Pumas, y que soluciones deben tomarse, hablaré en la segunda y última parte de estas notas.   


No hay comentarios.:

Publicar un comentario