viernes, 13 de junio de 2014

ITALIA: EL MISTERIO DE ROMA. EL MUNDIAL DE 1934

ITALIA: EL MISTERIO DE ROMA. EL MUNDIAL DE 1934

Por Carlos Calderón Cardoso
                                                                                                        
Ante el fracaso en Montevideo, la Liga Mayor de fútbol decidió nombrar con varios meses de anticipación al entrenador que se haría cargo de la Selección Mexicana que buscaría un lugar en el Mundial de Roma en 1934. Para tal efecto, fue elegido Aurelio Pérez Meléndez, ex portero que brillara años atrás con el Tigres, sin embargo, Pérez Meléndez convocó a casi puros jugadores extranjeros alegando que eran los mejores, la prensa lo atacó y renunció. Su lugar lo ocupó Rafael Garza Gutiérrez "Record", que hasta ese momento fungia como asistente de la selección.

"Record" armó dos conjuntos uno llamado los rojos, que eran los titulares y uno denominado los blancos. Realizó partidos entre ellos y diversos cuadros locales y por fin tuvo la selección que participaría en contra de Cuba por el lugar centroamericano. A la Isla se le ganaron facilmente los tres partidos disputados con marcadores de 3-2, 5-0 y 4-1, además, por primera vez un estadio en México se llenó al máximo para ver a la Selección Nacional. El Parque del Necaxa se vio abarrotado con 22,000 aficionados muchos de ellos con matracas y sombreros de palma.

El siguiente partido eliminatorio, sería en contra de los Estados Unidos. La Federación Mexicana, en un hecho sin precedentes, aceptó que este encuentro se desarrollara en Roma y no en México o en el vecino país del norte como debía de ser. El equipo que perdiera, quedaría eliminado en la misma Italia, sin haber jugado el Mundial. Cabe decir que los dirigentes estaban tan confiados del triunfo, que adquirieron los boletos en barco para un mes después del arribo, esperando que México jugara la mismisima final.

El grupo seleccionado por "Récord" para el viaje fue el siguiente: Porteros: Alfonso Riestra y Rafael Navarro; defensas: Antonio Azpiri, Lorenzo Camarena, Manuel Rosas y Alfredo Garzón; medios: Guillermo Ortega, Ignacio "Calavera" Avila, Felipe "Diente" Rosas, Carlos Laviada, Marcial Ortiz y José "El Pelón" Rosas; delanteros: Vicente García, Manuel Alonso Pría, Dionisio "Nicho" Mejía, Juan "Trompito" Carreño, José Ruvalcaba, Fernando Marcos, Félix Gómez, Jorge Sota, Luis "Pirata" Fuente y Pedro González. Estados Unidos llevaba un cuadro compuesto por "extranjeros", es decir refugiados europeos y latinos que no tenían nada de norteamericanos.

El viaje en el vapor Orinoco, fue toda una experiencia para los mexicanos, ya que contaba con un espectáculo cubano y los nuestros se dedicaron más al ligue que a entrenar. Cuando arribaron a tierras europeas, casi todos los jugadores tenían algunos kilos extras, como Carreño, con seis kilos de más.

El partido se desarrolló el día 24 de mayo en el Estadio del Partido Fascista con la presencia de la princesa Mafalda y Benito Musolini. El árbito fue el egipcio Youssof Mohamed.
El encuentro fue desastrozo para México, el marcador refleja claramente lo que ocurrió en la cancha, un 4-2 en favor de los Estados Unidos nos indica que algo estuvo mal planteado por el entrenador, ya que nuestra selección tenía mucho más equipo. Lo que ha dado en llamarse "El Misterio de Roma" ocurrió cuando "Récord" decidió poner en la portería a Navarro en lugar de Riestra, que atravesaba por su mejor momento futbolístico. La medida fue criticada por los mismos jugadores, ya que Navarro tenía mucho tiempo sin jugar, debido a una fuerte lesión y se sabía que el único motivo de su selección era por la amistad que le profesaba "Récord".

Todavía antes del partido, un grupo de jugadores fue a hablar con Navarrito para conminarlo a que desistiera de jugar. Esto puso aún más nervioso al "portero de Goma" que habló con el entrenador pero este le dijo que su decisión estaba tomada. Dentro de la cancha, se notó claramente que los jugadores estaban molestos y poco apoyaron a Navarro, quien brindó una mala actuación.

La prensa mexicana llenó páginas enteras tratando de descubrir el misterio de Roma y el porqué no había actuado Riestra, lo cierto es que cuando los seleccionados partieron rumbo a la aventura, fueron despedidos por cientos de aficionados y gente de fútbol, escucharon mariachis, el himno nacional y las golondrinas. Cuando llegaron de su azarosa aventura, eran pocos los aficionados, algunos familiares y solo un directivo de la Liga Mayor. La gente se había olvidado casi por completo de ellos. Se sentían tristes, solos. Habían comprendido lo amarga que es la derrota...





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